Emoción: límite o infinito

Emoción: límite o infinito

CentroELLE - María Bascón Logroño
María Bascón Logroño

Alegría, Tristeza, Miedo, Ira… Hoy vamos a hablar de emociones desde la fisioterapia. ¿Realmente conoces tus emociones, realmente te conoces? Vamos a empezar por el principio, por su definición.

Según la Real Academia Española, la emoción se define como una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.

Ahora está de moda hablar de emociones, ¡por fin!, parece que últimamente se están popularizando cosas muy sanas. Hablamos de inteligencia emocional, de que hay que educar a los niños en emociones,  que es bueno empatizar con los demás, comprenderlos, respetarlos… pero ocurre una cosa muy curiosa y es que nosotros tenemos muy poca idea de ello. En las décadas pasadas, repletas de familias numerosas, escasez de recursos, malas condiciones laborales… era más importante la supervivencia, el “llegar a fin de mes”, estar sano y ser buena gente. No se nos facilitaban las herramientas para conocernos a nosotros mismos. Se vivía simplemente, dejándose llevar y aprendiendo de las circunstancias. Y eso está genial, porque gracias a ello has experimentado una gran cantidad de altibajos emocionales durante toda tu vida. Has conocido la rabia, el coraje, la envidia, el amor, la alegría, la tristeza, los celos y un largo etcétera. Y así es como se aprende, viviendo.  Nuestros padres nos han acompañado en esos sentimientos desde el amor incondicional, pero sí es cierto que ni ellos mismos sabían gestionar sus propias emociones. Generalmente ha habido una tendencia a reprimir las emociones vistas como “negativas” y a premiar las “positivas”…. y señores, menos mal que esto está cambiando porque esto no funciona así. No hay emociones negativas ni positvas, sino destructivas y constructivas. Y cada emoción puede ser los dos polos, según cómo se mire y cómo se esté viviendo. Veamos un ejemplo.

La ira se considera mala…. imáginate que te acorrala una pandilla de encapuchados con navajas…. un ataque de ira en ese momento te vendría genial para pegarle a alguien y salir corriendo a salvar tu vida. Por el contrario, estar todo el día cabreado por cosas comunes; o sulfurarse porque alguien te diga algo que a tí no te gusta y darle una paliza, eso no es nada constructivo. ¿lo pillas?

La alegría supuestamente es buenísima….¿ y qué me dices de los alcohólicos, drogadictos, adictos al móvil, ludópatas… ? ¿Qué emoción crees que buscan todas las personas que sufren adicción?… Curiosamente el subidón, la euforia y la alegría transitoria provocada por la reacción hormonal que te regala tu drogui.

Es positivo que llores, que te enfades, que te cabrees … porque seguramente esa emoción está ahí para sacarte de una situación que no te gusta o que hay que cambiar, o aceptar.  También está genial que disfrutes de la vida y estés alegre, y que hagas lo posible de forma natural para mantener un estado alegre la mayor parte del tiempo.  Pero como bien han definido los Académicos, la emoción es INTENSA, PASAJERA y produce una CONMOCIÓN SOMÁTICA. Hablemos ahora de fisioterapia.

La emoción es algo que se siente….

¿qué notas cuando estás alegre? ¿qué haces cuando estás triste? ¿dónde sientes todo eso? Pues sí…. en tu cuerpo. Tu cuerpo es tu casa… a través de él vives y te relacionas con los demás. Tu cuerpo tiene millones de receptores del sistema nervioso central que hacen que tú sientas dolor, calor, frío, presión, vibración, expansión, tensión…. y las emociones se viven de forma intensa en nuestro cuerpo. Observa qué te ocurre cuando te enfadas… ese subidón que no puedes controlar, no pretendas ser Dios, no puedes evitar enfadarte, entristecerte ni alegrarte porque en la vida te van pasando cosas continuamente que alteran tu estado de ánimo…. Esos cambios de sensación le sirven al cerebro para buscar nuevas adaptaciones, soluciones o respuestas. No puedes controlar lo que sientes, lo siente tu cuerpo y ya está. Puedes controlar, que a mí me gusta más la palabra GESTIONAR, cuanto tiempo estar viviendo esa sensación en tu cuerpo y esa emoción. Fíjate, dice la RAE.. “pasajera”… no pretendas estar siempre feliz porque es imposible. Las emociones van y vienen, suben y bajan… no es bueno estar siempre triste, de hecho eso se llama depresión. No es bueno estar siempre alegre, porque es imposible mantener esos niveles hormonales sin drogas. La vida es cambio y es movimiento, y como seres vivos estamos en constante movimiento y fluctuación. Fluctuamos, Cambiamos, Vibramos con la vida y vibramos con las emociones. No podemos o no debemos estar siempre en quietud, con la misma emoción, eso no es nada sano.

Pero ¿qué ocurre? Que como nadie nos ha contado nunca esto, hemos pretendido ser seres perfectos que aparentan estar estables y son felices, y que cuando llegan a casa pagan los platos rotos con los que más le quieren.  Hemos reprimido muchas lágrimas, hemos callado cuando teníamos que haber hablado, hemos preferido coartar nuestra libertad por no desatar las tormentas emocionales de otros, hemos preferido vivir en una jaula, una jaula de barrotes de oro que nosotros mismos hemos creado por nuestra inconsciencia. Nos hemos adaptado de una forma poco sana al fluctuar de las emociones. Por eso, nuestros cuerpecitos sufren tanto… Cada vez vienen mas peques a la clínica con estrés, ansiedad, poca flexibilidad, tensiones musculares…. Cada vez más personas adultas sufren patologías derivadas de una excesiva tensión muscular y fascial debidas a la persistencia de una misma emoción en nuestras vidas, y a no poder gestionarla para que nuestro cuerpo descanse.

Hablemos de nuevo de nuestro querido “traje a medida”

Nuestro sistema fascial, el tejido conectivo. Un traje que nos recubre de arriba a abajo, que conecta cada estructura de nuestro cuerpo. Ese traje está compuesto de largas cadenas de proteínas (colágeno, elastina, reticulina), células (fibroblastos, macrófagos, mastocitos) y de la sustancia amorfa fundamental. Recientemente se ha demostrado científicamente que también contiene células musculares lisas. Este traje cumple una importante función, porque no solo comunica y conecta todas las partes de nuestro cuerpo sino que además cumple una función protectora muy importante. Digamos que ante una amenaza, el traje se convierte en armadura. Las fascias se tensan para protegernos por ejemplo ante un golpe, una caída, para correr más rápido o luchar contra un león.  Se relajan en condiciones de tranquilidad y ayudan a regenerar el cuerpo, a que los fluidos circulen, se eliminan toxinas y a que el cuerpo encuentre su homeostasis (equilibrio interno). Más información e imágenes sobre este “traje”

Todas estas estructuras dependen del Sistema Nervioso Autónomo, el que tú no controlas, el que hace que estés vivo y que todo tu cuerpo esté funcionando de manera automática. Curiosamente a través del cual se viven las emociones. Este sistema nervioso es el que hace que nos mantengamos a salvo ante una situación peligrosa, problemática o de riesgo (Sistema Nervioso Autónomo Simpático) y también el que nos relaja y nos regenera cuando es necesario (Sistema Nervioso Autónomo Parasimpático). Controla todo el cuerpo: sistema nervioso, corazón, circulación, órganos, tejidos… y hace que todo esté bien coordinado hacia la supervivencia.  Ambos sistemas tienen que estar en equilibrio para que todo funcione correctamente.

Cuando una célula muscular estriada (por ejemplo las de nuestro bíceps) se contraen, tu puedes voluntariamente flexionar el codo para llevarte un vaso a la boca.  Esto es controlado por nuestro sistema nervioso voluntario. Si te has pasado de esfuerzo muscular, siempre puedes estirar voluntariamente y relajar tus músculos. Por eso es tan bueno hacer ejercicio y estirar después o practicar ejercicios similares al yoga.  Pero cuando sientes “nervios en el estómago”, las células musculares lisas del cardias (conocido como “boca del estómago”) se contraen y ahí no entra bocado por mucho que tú le digas al estómago que se relaje.

El tejido fascial es controlado por el sistema autónomo y por eso es difícil de relajar voluntariamente. Hay veces que el equilibrio (homeostasis) entre la activación y la relajación se pierde. Una vida estresante es el ejemplo más claro, estamos todo el día en simpaticotonía (Corriendo delante de la serpiente) y nuestro cuerpo ante el exceso entra en desgaste y pasa a modo supervivencia. Si no buscamos un momento de descanso o relajación, perderemos el equilibrio de la balanza.  Recuerda que tus tejidos están tensos cuando estás en simpaticotonía…. tu traje te aprieta en esos momentos, siempre explico la sensación que se siente como si te pones unos pantys pequeños y retorcidos.  ¿Es incómodo verdad? El cuerpo intenta adaptarse y buscar su equilibrio para seguir moviéndose con ese traje, pero a veces esa lucha se hace insoportable. Hablábamos antes de los límites para vivir la emoción, los sentimientos y la vida (la jaula emocional o mental), pero fíjate que nuestro cuerpo también crea una jaula física, que también te encierra y te aprisiona.

Entonces es cuando vas al médico porque ya no puedes más, y comienzas a tratarte el sistema nervioso y los órganos. Ahí es cuando quizás decides llamar a un fisio para que “relaje tus tensiones”. Una de las frases más bonitas que me dicen mis pacientes cuando entran en consulta es…. “vengo a que me ayudes a equilibrarme”.  Se nota que somos muy pesadas con esto porque ya sabéis perfectamente que nosotras no os curamos, que no sois un cuello, una lumbalgia o un dolor de rodilla….. Sabéis y sentís que vuestro cuerpo y vuestra mente funcionan mano a mano, que vuestro cuerpo tiene la preciosa capacidad de curarse y regenerarse dándole los estímulos adecuados. Habéis hecho ya por relajarlo y por equilibrar el sistema haciendo ejercicio y estiramientos, mindfulnes…. y cuando necesitáis ayuda, venís a buscarla. Es precioso que ocurra todo esto antes de venir a la clínica porque sabéis que sois las protagonistas de vuestra vida, que nadie os tiene que salvar, no necesitáis un superhéroe, que no son nuestras manos ni nuestras técnicas sino nuestra interacción de persona a persona, de fisio a paciente la que hace que ocurra esta maravilla.

Existe una especialidad en fisioterapia dedicada a tratar a nivel profundo el sistema nervioso y la emoción. A través del contacto con las fascias podemos ayudar a tu organismo a reprogramar esta tensión y a relajarse para poder continuar con su función normal. Hay multitud de tratamientos que se enfocan en estos tejidos (estiramientos, masajes, osteopatía, neurodinámica, terapia miofascial, terapia craneosacral, acupuntura, punción seca, electroterapia, tecarterapia …. ) La técnica a emplear y la buena resolución dependerán de los conocimientos, la maestría en el contacto y las decisiones terapéuticas llevadas a cabo por el fisioterapeuta. Por eso, mucha gente siente que sale mucho más relajado después de una sesión de fisioterapia y que sufren un “reseteo” tensional. Por eso, nuestro cuerpo a veces tiene tensiones y enfermedades que reiteran y no se curan, porque es a veces una emoción la que sigue activando una serie de sistema de “alerta” de nuestro organismo y tensa cada tejido de nuestro cuerpo de forma automática.

Es inevitable que estas tensiones se instauren en nuestro cuerpo, pero si aprendes a vivir tus emociones y a saber expresarlas y gestionarlas, vivirás mucho más sano y tu cuerpo estará en mayor equilibrio. De enseñarte sobre emociones, sentimientos, pensamientos (liberarte de la jaula mental) saben mucho nuestros compañeros psicólogos, nosotros solo podemos acompañarte en prevenir y reequilibrar esas tensiones físicas que derivan de nuestros excesos emocionales, a veces es el propio cerebro durante el tratamiento el que encuentra su propio camino y sus respuestas.

Así que por favor, no olvides que TÚ eres quien decide cómo conducir tu vida, tu cuerpo y tu mente, Tú eres el motor del cambio, el que lo hace todo posible. Tú decides si quieres seguir viviendo en una jaula emocional y física; Tú decides si quieres abrirte a las infinitas posibilidades que te ofrece la vida y tu propio ser. De eso sabemos muy bien los seres humanos, nos hemos dedicado a coger los recursos que tenemos en la Tierra y a transformarlos para adaptarnos al medio y vivir mejor. Ahora incluso mirando fuera, en la luna, en marte y quién sabe donde llegaremos. Con lo cual existen muchísimas posibilidades, solo hay que saber que las tienes y crearlas. Hay una frase que me encanta que dice ” Creer es Crear “, si crees en tí, en lo que eres capaz, si sabes que dentro de tí hay infinitas posibilidades de ser y de hacer, descubrirás que las jaulas no existen, que no hay límites ni barreras. Tú decides si quieres vivir ahí, abierto a las infinitas posibilidades y recursos que tenemos, tú decides si quieres liberar tus tensiones y aprender a no generar tantas; si quieres vivir fuera de la jaula, sin tanto límite, siendo lo que realmente eres, sintiendo como la naturaleza ha querido que sientas, gestionando bien lo que te ocurre para sufrir menos y vivir con más paz interior, con más libertad, para vivir en el infinito.

 

Bibliografía de apoyo

Emociones expresadas, emociones superadas. Ciara Molina

Terapias miofasciales: Inducción Miofascial. Andrzej Pilat

Liberación Somatoemocional. John E. Upledger

Real Academia de la Lengua Española

 

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