niño pucheros

Dolor Emoción Actitud

Tan solo necesitamos unos minutos para conocer un poco sobre nosotros mismos…

Si la vida la entendemos como algo físico, estaremos perdidos en un único sentido. Si entendemos nuestro cuerpo como un conjunto de segmentos divididos y cuadriculados, seremos conscientes tan sólo de un 2%  del mismo. Si no le prestamos atención a las alarmas que nos da el organismo, estaremos obviando algo tan importante como es nuestro circuito interno (ese que trabaja sin descanso día y noche). En resumen, seremos pobres en conocimiento y apreciación de lo que realmente somos como humanos racionales.

El dolor es una de las sensaciones más destacadas en el ser humano, por la que más nos preocupamos y por la cual, en general, acudimos más a un médico o especialista.

Melzack y Cassey definen el dolor como una experiencia en tres dimensiones, que debemos conocer como: vertiente sensorial, emocional (más subjetivas, se basan en lo que sentimos) y una vertiente cognitiva (se basa en lo que sabemos). Pero, la definición más aceptada actualmente, y que quizá más utilicemos, es la de la Asociación Mundial para el Estudio del Dolor (IASP), que la define como: experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada con un daño tisular, real o potencial, o descrita en términos de dicho daño.

compuerta melzack y wall

Por eso es importante conocer que en el año 1965, Melzack y Wall describían la Teoría del Control de Compuerta (“Gate Control Theory”), en la que explicaban la relación entre el dolor y las emociones. Según esta teoría, existe un mecanismo de puerta de entrada a nivel de la médula espinal, una puerta a través de la cual los impulsos del dolor llegan a nuestro cerebro (sistema hipotalámico lateral). Estos impulsos dolorosos se transmiten por fibras muy pequeñas, por lo que si estimulamos las fibras de mayor calibre, estos impulsos pueden inhibirse (como por ejemplo, cuando nos damos un golpe rápidamente nos tocamos). La estimulación de las fibras sensoriales más gruesas impide que las fibras de pequeño calibre trasmitan señales. Esta información, trasmitida a través del contacto (fricción cuando sentimos dolor o masaje), alcanza el encéfalo, bloqueando la trasmisión del dolor.

Por lo que, conociendo el circuito que constituye nuestro sistema nervioso, podemos deducir que el dolor es un mensaje físico, transmitido por impulsos hacia nuestro cerebro, que transforma la información y la re-envía al tejido lesionado.

Por otro lado, las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos en los que el individuo se adapta ciertos cuando éste percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria.   Esto se debe a que nuestro sistema límbico, localizado en amplias partes del cerebro (hipocampo, hipotálamo y amígdala), gestiona respuestas fisiológicas antes estímulos emocionales produciendo cambios de personalidad y conducta.

cerebro colores

Como ya recalcaba MacLean, las sensaciones en el entorno producen cambios corporales, que regresan al cerebro, donde son integrados con la percepción (sistema límbico) y se generan las experiencias emocionales.

Por lo que, podemos deducir que finalmente nuestra actitud o conducta podrá determinar nuestras sensaciones o puede ocurrir al contrario, nuestra postura o inclinación pueden realizar cambios en nuestro cerebro, influyendo directamente sobre el umbral del dolor. Si me siento alegre o triste, o si por el contrario estoy eufórico o enfadado, repercutirá directamente en cómo me sitúe y me dirija a los demás, condicionando estas respuestas sociales y modificando la forma de posicionarme (física y psíquicamente) en nuestra vida cotidiana.

En el siguiente vídeo, la doctora Amy Cuddy, nos explica con humor y ciencia la influencia que tiene la postura de nuestro cuerpo frente a nuestras actitudes y viceversa.

 

Y…ahora que sabéis un poco más, analizar cuál ha sido vuestra posición mientras leíais esta entrada y cómo ha ido cambiando cuando estábamos llegando al final.

Al igual que se dice que la piel es el reflejo del alma, la posición corporal es la clara imagen de cómo nos encontramos
y sentimos en un determinado momento. Así pues, estamos a tiempo de cambiarla, está en nuestras manos modificar nuestros hábitos incorrectos y mejorar nuestra calidad de vida.

Os animo a que nos contéis vuestra historia, y cómo ha influido en vosotros tener en conocimiento esta informaciómujer felizn en el siguiente enlace (pincha aquí)

 

Por una vida más saludable =)                        

Lorena Mª Bellido Fernández

Fisioterapeuta Colegiada 5984



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