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Conoce y cuida tus HOMBROS

La articulación del hombro es la más móvil de todo el cuerpo y una de las que más usamos con diferencia. Anatómicamente está formada por la unión de 3 huesos: clavícula, escápula y húmero, además de un conjunto de potentes ligamentos que los unen. Esta gran movilidad se debe a que las superficies articulares no son del todo congruentes entre sí, es decir, no encajan totalmente. Por lo que para evitar que las superficies se separen existe un rodete articular que aumenta la superficie de contacto y junto con otras estructuras permiten una mayor estabilidad, minimizando así el riesgo de luxaciones. Estas estructuras son la cápsula articular y los músculos del manguito rotador (supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor) y el deltoides.

Para tener una visión general, en el siguiente vídeo se muestra la articulación del hombro y algunos de los músculos que la recubren y estabilizan:

Teniendo en cuenta que el ser humano es el mamímero que más utiliza sus manos para manipular el mundo que le rodea, el hombro viene a ser como la grúa de una obra, encargado de posicionar la mano de forma precisa para utilizarla con la mayor funcionalidad posible. Es muy importante además tener en cuenta su relación con el resto de la postura del cuerpo. Así, una postura con la cabeza protuida hacia delante va a favorecer la rotación interna y por consiguiente, la antepulsión del hombro, lo que va a “descolocar” la articulación de su sitio y va a propiciar el cizallamiento de los tendones y la lesión de los ligamentos adyacentes.  Por todo esto, unido a su gran movilidad, es una zona del cuerpo que se lesiona frecuentemente entre la población.

Éstas son algunas patologías que suele sufrir el hombro, ya os iremos hablando de ellas poco a poco

  • Tendinitis
  • Artrosis
  • Distensión o Rotura de algún tendón del manguito rotador
  • Capsulitis
  • Bursitis
  • Pinzamientos o impingement
  • Fracturas
  • Luxaciones o inestabilidad articular
  • Hombro congelado
  • Limitación de la movilidad (al subir los brazos o abrocharse el sujetador por ejemplo)

Sin embargo, todo dolor o patología que surge en esta zona puede tener su origen ahí o el epicentro del problema puede estar en otro lugar. Mediante un complejo sistema fascial, numerosas cadenas musculares, ligamentos, músculos y nervios nuestro cuerpo mantiene una interconexión total con todas las estructuras, algunas cercanas y otras alejadas, convirtiéndolo en un todo funcional.  El complejo articular del hombro está directamente relacionado con numerosas estructuras, entre las que se encuentran el estómago, el hígado, el suelo pélvico, la mandíbula, ovarios, pericardio-corazón.…. Incluso, alteraciones emocionales pueden influir y causar una disfunción del mismo.

Por todo esto es determinante establecer el origen de la lesión mediante evaluaciones físicas y pruebas funcionales, y seguidamente establecer un  buen diagnóstico. Éste trabajo puede realizarlo tu médico rehabilitador, traumatólogo o fisioterapeuta. En función del diagnóstico se llevará a cabo el tratamiento más adecuado. La fisioterapia puede hacer mucho por ti ya que se encarga de restablecer el equilibrio neurológico, miofascial y articular. No solo es fundamental la terapia manual, a veces es necesario complementarla con electroterapia, tecarterapia, magnetoterapia, neurodinamia, acupuntura, punción seca, vendaje neuromuscular y por supuesto, ejercicio terapéutico.  Las patologías de hombro tienen buena resolución con un buen tratamiento pero es muy importante empezar con fisioterapia lo antes posible para acortar los tiempos de recuperación y evitar que se degeneren estructuras de forma irreversible.

Si tienes alguna cuestión al respecto, no dudes en ponerte en contacto  con nosotras.

Fátima Sánchez Mora. Fisioterapeuta colegiada ICPFA 7259

María Bascón Logroño.  Fisioterapeuta colegiada ICPFA 3903


 


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